El personaje femenino en literatura: estereotipos y tópicos
28-11-2006
Mientras escribía el post anterior –Releyendo a Jane Austen (1)- empecé a darle vuestas a la representación de la mujer en la literatura. Relegada en la sociedad durante siglos (y aún hoy) no es de extrañar que los personajes femeninos en la literatura reflejaran esa realidad.
Para empezar, podemos distinguir dos estereotipos femeninos fundamentales desde el comienzo de los tiempos hasta la literatura moderna (hay excepciones, claro, pero esto es la generalidad:
La virgen –el ideal de mujer, un colmado de virtudes, ningún defecto: la dama del amor cortés, las madres de según qué obras, las amadas y hermanas del protagonista en según que otras: Dulcinea, Melibea, Julieta...

Y el estereotipo opuesto, la prostituta. No todas eranprostitutas, por supuesto, pero sí mujeres generalmente muy sexuales –y, por tanto, peligrosas- temibles y traicioneras: Salomé, las Siernas de la Odisea, las Brujas.La virgen no tenía defectos, ni la prostituta virtudes. Eran, por lo tanto, meros estereotipos.
Ni siquiera eran contempladas como personajes: hay que tener en cuenta que, hasta el siglo XI, las mujeres se consideraban seres sin alma–según creencia oficial. Así que no es de sorprender que su representación literaria tardara mucho más en tener personalidad. Siglos, de hecho.
Englobado dentro de lo “femenino”, se presuponía que las mujeres son mujeres, antes que personas. “Ortega y Gasset afirma en “La poesía de Ana de Noailles” de 1923, que “la personalidad de la mujer es poco personal, o, dicho de otra manera, la mujer es más bien un género que un individuo”
El arquetipo:
Y siguiendo con Ortega: “Frente a la racionalidad masculina, la mujer se muestra ilógica, sentimental, irracional, pusilánime, huidiza.”. Incluso ya en los siglos XVIII y XIX, cuando empieza a haber personajes femeninos como protagonistas –y no meros consortes u objetos de deseo del protagonista masculino- éstas siguen sin individualizarse, y son la materialización de ese estereotipo.
Esto ocurre especialmente cuando son retratadas por hombres (el 90% de los escriitores reconocidos de la época).
Como muestra, un botón: “Madame Bovary”, de Flaubert, una de las pocas novelas por las que siento verdadero desprecio.

Y no por su calidad literaria (las novelas “de poca calidad” no despiertan sentimientos tan apasionados; simplemente, se olvidan), sino porque ha sido siempre encumbrada como “la novela que mejor describe a la mujer” o la que “verdaderamente ahonda en el alma femenina”.
Y allí me lancé yo, a los 17 años, cada vez más enfadada a medida que pasaba páginas... ¿De modo que ésa era la representación del alma femenina? "Pero", pensaba yo "¡si Emma Bovary es tonta!" Es débil, no sabe lo que quiere, y cuando lo sabe, no tiene ni idea de cómo conseguirlo. Duda, no se decide, es vulgar en sus gustos, la engañan con facilidad, es simple, es frívola. No puedo decir más, pues igual chafo el final a algún/a lector/a.
Tardé años en darme cuenta de que ésa era la opinión de una buena parte del mundo literario (y de la sociedad en general) no sobre Madame Bovary, sino sobre la mujer.
Este arquetipo ha sido transmitido a lo largo de toda la historia de la literatura, para empezar, en los cuentos infantiles “que transmiten estereotipos con un comportamiento basado en la pasividad.”
Personajes débiles que necesitan ser salvados, o que siempre precisan ayuda para resolver sus problemas. Y eso cuando son protagonistas, porque el 80% de las veces –y aún hoy ocurre así en los dibujos animados para niños, o en los videojuegos, según datos del Instituto de la Mujer: "el 80% de los personajes femeninos en los videojuegos se limitan a acompañar al “héroe”.
Shakespeare y la actualidad
Hablaba al principio del post de las excepciones. Shakespeare es una de ellas, no en las tragedias, sino en las comedias. En ellas, las mujeres son los personajes más inteligentes de la obra, las que resuelven los entuertos, salvan a su amado y, además, consiguen volverlo loco de amor. Eso sí, disfrazadas siempre de hombres. Rosalinda se disfraza para salvar a Orlando en “Como gustéis”; Viola se disfraza también de hombre para ayudar –y enamorar- al Duque de Orsino; etc..
(Nota: "La fierecilla domada", la única comedia de Shakespeare en la que la mujer es tratada como inferior, es considerada por muchos críticos una obra "de encargo"; la historia original proviene de un antiguo cuento castellano)
Sólo fingiendo ser hombres pueden las mujeres en aquella época hacer cuanto gustan. En una mujer, sólo las virtudes “masculinas” son admiradas: Benedetto Croce decía con admiración de María Giuseppina Guacci, escritora italiana del siglo XIX, que “en ella no percibís la mujer”.
Un momento: ¿sólo en aquella época? No: las hermanas Bronte tuvieron que publicar bajo un pseudónimo masculino. Por no hablar de escritoras que lindan o entran de lleno en el siglo XX, como George Sand o Isak Dinesen.
Y voy incluso más allá, a contar una experiencia personal. Jamás firmo con un pseudónimo femenino la plica de un premio literario cuando participo; siempre neutral o netamente masculino. Y mis poemas tampoco descubren que soy mujer...
¿Tendrá algo que ver? No lo sé, pero tal como está el mundo, y la consideración que la mujer sigue teniendo en la sociedad -ayer, día contra la violencia de género, se alcanzó la desgraciada cifra de 62 mujeres asesinadas sólo por ser mujeres- no me extrañaría aveiruar que ninguno de esos premios fueron jamás ganados por mujeres.
Aquí dejo algunos datos bastante reveladores sobre mujeres y premios literarios:
Premio nacional de Literatura "Miguel de Cervantes": 31 premiados, sólo dos de ellos mujeres: Dulce María Loynaz (1992) y María Zambrano (1998)
Premio Nacional de las Letras: 22 premiados, dos mujeres entre ellos. Rosa Chacel (1987) y Carmen Martín Gaite (1994)
Premio nacional de Literatura Dramática: 15 premiados, ninguna mujer entre ellos.
Premio Nacional de Narrativa: 27 premiados, sólo dos mujeres; Carmen Martín Gaite (1978) y Carme Riera (1995)
Premio Nacional de Poesía: 27 premiados, sólo 2 mujeres: Julia Uceda (2003) y Chantal Maillard (2004)
Premio Nacional de Ensayo: 28 premiados, sólo una mujer, este año: Celia Amorós
Todo eso teniendo en cuenta que en este país la mitad de las publicaciones son escritas por mujeres: sólo reciben un 4% de los "grandes premios"
Para empezar, podemos distinguir dos estereotipos femeninos fundamentales desde el comienzo de los tiempos hasta la literatura moderna (hay excepciones, claro, pero esto es la generalidad:
La virgen –el ideal de mujer, un colmado de virtudes, ningún defecto: la dama del amor cortés, las madres de según qué obras, las amadas y hermanas del protagonista en según que otras: Dulcinea, Melibea, Julieta...

Y el estereotipo opuesto, la prostituta. No todas eranprostitutas, por supuesto, pero sí mujeres generalmente muy sexuales –y, por tanto, peligrosas- temibles y traicioneras: Salomé, las Siernas de la Odisea, las Brujas.La virgen no tenía defectos, ni la prostituta virtudes. Eran, por lo tanto, meros estereotipos.
Ni siquiera eran contempladas como personajes: hay que tener en cuenta que, hasta el siglo XI, las mujeres se consideraban seres sin alma–según creencia oficial. Así que no es de sorprender que su representación literaria tardara mucho más en tener personalidad. Siglos, de hecho.
Englobado dentro de lo “femenino”, se presuponía que las mujeres son mujeres, antes que personas. “Ortega y Gasset afirma en “La poesía de Ana de Noailles” de 1923, que “la personalidad de la mujer es poco personal, o, dicho de otra manera, la mujer es más bien un género que un individuo”
El arquetipo:
Y siguiendo con Ortega: “Frente a la racionalidad masculina, la mujer se muestra ilógica, sentimental, irracional, pusilánime, huidiza.”. Incluso ya en los siglos XVIII y XIX, cuando empieza a haber personajes femeninos como protagonistas –y no meros consortes u objetos de deseo del protagonista masculino- éstas siguen sin individualizarse, y son la materialización de ese estereotipo.
Esto ocurre especialmente cuando son retratadas por hombres (el 90% de los escriitores reconocidos de la época).
Como muestra, un botón: “Madame Bovary”, de Flaubert, una de las pocas novelas por las que siento verdadero desprecio.

Y no por su calidad literaria (las novelas “de poca calidad” no despiertan sentimientos tan apasionados; simplemente, se olvidan), sino porque ha sido siempre encumbrada como “la novela que mejor describe a la mujer” o la que “verdaderamente ahonda en el alma femenina”.
Y allí me lancé yo, a los 17 años, cada vez más enfadada a medida que pasaba páginas... ¿De modo que ésa era la representación del alma femenina? "Pero", pensaba yo "¡si Emma Bovary es tonta!" Es débil, no sabe lo que quiere, y cuando lo sabe, no tiene ni idea de cómo conseguirlo. Duda, no se decide, es vulgar en sus gustos, la engañan con facilidad, es simple, es frívola. No puedo decir más, pues igual chafo el final a algún/a lector/a.
Tardé años en darme cuenta de que ésa era la opinión de una buena parte del mundo literario (y de la sociedad en general) no sobre Madame Bovary, sino sobre la mujer.
Este arquetipo ha sido transmitido a lo largo de toda la historia de la literatura, para empezar, en los cuentos infantiles “que transmiten estereotipos con un comportamiento basado en la pasividad.”
Personajes débiles que necesitan ser salvados, o que siempre precisan ayuda para resolver sus problemas. Y eso cuando son protagonistas, porque el 80% de las veces –y aún hoy ocurre así en los dibujos animados para niños, o en los videojuegos, según datos del Instituto de la Mujer: "el 80% de los personajes femeninos en los videojuegos se limitan a acompañar al “héroe”.
Shakespeare y la actualidad
Hablaba al principio del post de las excepciones. Shakespeare es una de ellas, no en las tragedias, sino en las comedias. En ellas, las mujeres son los personajes más inteligentes de la obra, las que resuelven los entuertos, salvan a su amado y, además, consiguen volverlo loco de amor. Eso sí, disfrazadas siempre de hombres. Rosalinda se disfraza para salvar a Orlando en “Como gustéis”; Viola se disfraza también de hombre para ayudar –y enamorar- al Duque de Orsino; etc..
(Nota: "La fierecilla domada", la única comedia de Shakespeare en la que la mujer es tratada como inferior, es considerada por muchos críticos una obra "de encargo"; la historia original proviene de un antiguo cuento castellano)
Sólo fingiendo ser hombres pueden las mujeres en aquella época hacer cuanto gustan. En una mujer, sólo las virtudes “masculinas” son admiradas: Benedetto Croce decía con admiración de María Giuseppina Guacci, escritora italiana del siglo XIX, que “en ella no percibís la mujer”.
Un momento: ¿sólo en aquella época? No: las hermanas Bronte tuvieron que publicar bajo un pseudónimo masculino. Por no hablar de escritoras que lindan o entran de lleno en el siglo XX, como George Sand o Isak Dinesen.Y voy incluso más allá, a contar una experiencia personal. Jamás firmo con un pseudónimo femenino la plica de un premio literario cuando participo; siempre neutral o netamente masculino. Y mis poemas tampoco descubren que soy mujer...
¿Tendrá algo que ver? No lo sé, pero tal como está el mundo, y la consideración que la mujer sigue teniendo en la sociedad -ayer, día contra la violencia de género, se alcanzó la desgraciada cifra de 62 mujeres asesinadas sólo por ser mujeres- no me extrañaría aveiruar que ninguno de esos premios fueron jamás ganados por mujeres.
Aquí dejo algunos datos bastante reveladores sobre mujeres y premios literarios:
Premio nacional de Literatura "Miguel de Cervantes": 31 premiados, sólo dos de ellos mujeres: Dulce María Loynaz (1992) y María Zambrano (1998)
Premio Nacional de las Letras: 22 premiados, dos mujeres entre ellos. Rosa Chacel (1987) y Carmen Martín Gaite (1994)
Premio nacional de Literatura Dramática: 15 premiados, ninguna mujer entre ellos.
Premio Nacional de Narrativa: 27 premiados, sólo dos mujeres; Carmen Martín Gaite (1978) y Carme Riera (1995)
Premio Nacional de Poesía: 27 premiados, sólo 2 mujeres: Julia Uceda (2003) y Chantal Maillard (2004)
Premio Nacional de Ensayo: 28 premiados, sólo una mujer, este año: Celia Amorós
Todo eso teniendo en cuenta que en este país la mitad de las publicaciones son escritas por mujeres: sólo reciben un 4% de los "grandes premios"
Categoría: General 2 Comentario(s) & 0 Referencia(s)
Referencias
Comentarios
Comentario hecho por Agustina, el día 28-01-2008h.
Me intereso tu blog y lo primero que lei de tus escritos fue esto. Me resulta muy realista, aunque hay muchos libros mencionados que no lei TODAVÍA.
Me interesa todo lo relacionado con los libros y las novelas, y por lo que veo, voy a encontrar muchas opiniones interesantes en tu blog.
Saludos desde Argentina,
Agustina
Me interesa todo lo relacionado con los libros y las novelas, y por lo que veo, voy a encontrar muchas opiniones interesantes en tu blog.
Saludos desde Argentina,
Agustina
Añadir un Comentario
Hecho con
un saludo,