Pequeña Miss Sunshine

Una historia puede ser profunda y divertida a la vez; unos personajes pueden resultar "freaks" entrañables y, según los vamos conociendo, demasiado parecidos a nosotros mismos: se nota que los guionistas y directores estaban enamorados de ellos, de todos.
Los hacen crecer a lo largo de la película -mientras van dejando atrás todos sus sueños y madurando; o quizá al contrario, regresando a la infancia, a compartir la sencilla ilusión de Olive -la "Pequeña Miss Sunshine"- por todo lo que le rodea.
La película arremete además -a bocajarro- contra la falacia del "sueño americano", del "triunfador" hecho a sí mismo, y, más ferozmente aún si cabe, contra los concursos de Misses infantiles, unos eventos lamentables.
Cuánta ironía hay en el baile final de Olive, cuando el padre replica a una de las organizadoras "Os está dando una lección". Y la simple -pero eficaz- metáfora de la furgoneta destartalada, como la familia, como la vida: un vehículo que no puede reducir su marcha y que todos deben empujar para que siga adelante.
Todo ello aderezado con una cuidada banda sonora, que incluye unas estrofas (demasiado breves) de una de las mejores canciones de 2005: Chicago, de Sufjan Stevens. Me quedo con una frase de Wayne: "Hay que hacer lo que te gusta... y a la mierda todo lo demás"
En fin, espero que podáis verla.
Diana P. Morales
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