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Mi poemario del Premio "Ciudad de Lucena" (1998)

15-09-2006
Poemario sin título, ganador del 1er premio de poesía ciudad de Lucena

Registro de la propiedad intelectual: SE-1875-1998


EL VIENTO

Un día llegará el viento
y tejerá tu piel con mil suspiros,
y se disfrazará de atardecer
en tus pupilas.

Un día llegará
el viento
y hará que tiemblen
los cuchillos de tus besos,
tan tiernamente grabados en mi boca.

Llegará triunfante
el viento, perfilando
los violines tensos en tu espalda,
como un
torbellino de furiosas amapolas
que decidieron deshacerse
entre mis manos.

El viento, cuando llegue,
desplegará mis labios
como dos balandros
conducidos
hasta allí donde rompen las olas
de tus hombros.
Cerraré los ojos.
Quiero amanecer
en las orillas de tu cuerpo.



VIAJE AL INTERIOR


Tengo hambre de tu boca, de su sabor a desierto,
de su ingravidez extrema, de sus moléculas tristes
de los límites oscuros y sensuales de tu aliento.
Quiero beber del temblor de tus labios frutales.

Tengo hambre de tus ojos, expansibles, enemigos,
como auroras boreales incrustadas en mis huesos.
Me recuerdan al paisaje de los viajes siderales:
el espacio se nutre del origen gris de tu mirada.

Mis manos, que dibujaron la pendiente de tus hombros
son dos pájaros cenizos esculpidos en tu espalda,
encadenados al latir de tus pulmones paralelos.

Quiero dormir el sueño de tu frente peregrina,
conocer tus pensamientos pequeñitos como almohadas,
y despertar, sorprendida, en la orilla de tus dedos.


ÉXTASIS

Me da pereza abrir los ojos
y encontrarme con el hueco de tus labios
y no atreverme a visitarte;
a lo mejor todavía estás durmiendo.

Si respondo a la llamada de tu aliento
y si la cáscara estrecha de tu boca
se hace alacrán en mi mejilla,
podría perder la geografía de mi nombre.

Podría olvidar que una vez tuve huesos,
que exprimía el intervalo de las tardes,
y podría despreciar las emociones
que no emergen de tu vientre.

Podría desdibujarme lentamente
si me acerco al eclipse de tu piel,
y quizá olvidaría el camino de regreso
si ahora aparco en la acera de tu boca.

Me da pereza despertarme
de este sueño preescolar y enloquecido
en el que he olvidado la frontera de mi cuerpo
para desaparecer bajo tu lengua.


Respuesta

La respuesta a todas mis preguntas
navega en las regiones perdidas de tu mente:
Un espejo que se curva demasiado,
una imagen tetraédrica,
un teléfono que llora,
suavemente,
desinflado ante las ruedas de la noche.


Así de oscuras y de tímidas
son las respuestas a todas mis preguntas:
como el color cereza de tus sueños,
como el sabor eterno de tus dudas,
como el opio que rezuman tus mentiras,
como el jardín de Octubres Babilónicos
que se oculta tras la puerta de tus ojos.

Tan universales, tan atípicas
son las respuestas a todas mis preguntas:
tanto que bucean en las manos de los niños,
tanto que señalan a los coches su camino,
tanto que cultivan los frutos de tu sexo
y después desaparecen,
escondidas,
entre los monosílabos de siempre.

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