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El guión finalista del premio

24-10-2005


Así podéis leerlo. Para los que teníais curiosidad, es muy parecido al relato del mismo nombre (en la sección "relatos" se puede leer). La imagen es de la Web "Impressions Fugitives". Recuerdo que este guión de corto quedó finalista del Certamen de Cortos del Festival de Cine Iberoamericano "Ibértigo"

Registro propiedad intelectual: se-109-04

STACATTO

1 INT. DÍA

Fabián se abrocha los botones de la camisa. Después se la acerca a la cara y la huele.

GLORIA (OFF)
No te preocupes, no me he puesto perfume

FABIAN
Estupendo…

Se sienta en la cama de la desangelada habitación para ponerse los zapatos. Gloria sigue tumbada allí, con las sábanas cubriéndola hasta la cintura. Observa en silencio a Fabián, que termina de vestirse ajustándose el cinturón, y se pone su cazadora de ante. Se acerca a ella y la da un beso seco en la mejilla.

FABIÁN
Me voy

GLORIA
Corre, tu mujercita te espera…

Fabián frunce el ceño un momento, y luego recoge sus últimos enseres: la cartera, las llaves, el movil.
La chica intenta encender un cigarrillo, pero el mechero no funciona hasta el tercer intento. Da una calada y mira a Fabián, que está a punto de salir.

GLORIA
¿Nos vemos el sábado que viene, como siempre?

Él se detiene junto a la puerta abierta de la habitación.

FABIÁN

No…no sé

Gloria fuma otra calada.

GLORIA
Ya…

Sonríe tristemente, para sí misma, mientras Fabián se va. Sin mirar atrás.


2 EXT. DÍA

Fabián sale a la calle, mira el cielo nublado.

Las pocas personas que hay en la calle caminan deprisa, con paraguas en la mano. La tarde es gris y húmeda. Y Fabián echa un vistazo al reloj antes de comenzar a andar.

Anda a grandes zancadas, esquivando a una mujer con un carrito de bebe, una señora cargada de bolsas, una pareja de quinceañeros agarrados de la cintura.

Se detiene un momento frente al centro comercial: la puerta está abierta de par en par, como dándole la bienvenida. Comprueba en la cartera si lleva la tarjeta y entra.


3 INT. DÍA

El HILO MUSICAL lo inunda todo de repente.

Fabián se dirige a pasos largos hacia las escaleras mecánicas, sin prestar atención a la chica que se ofrece a echar colonia a los caballeros. Sube a las escaleras.

Vuelve a olerse disimuladamente la camisa mientras sube. Se arregla el pelo con la mano. Una chica joven, de pelo arisco, rojo, y piercing en un labio le observa con una sonrisa.

Cuando llega a la planta dedicada al ocio se dirige a la zona de los instrumentos musicales. Camina deprisa, esquivando a los clientes y las cajeras.

Encima de una de las cajas registradoras, hay un violín guardado dentro de una vitrina de cristal. Fabián se acerca a contemplar el instrumento. Es de madera oscura, y brilla bajo la luz de los fluorescentes del establecimiento.

En la misma vitrina del violín, ve reflejada la cara del dependiente, un hombre vestido en el uniforme oscuro del centro comercial.

DEPENDIENTE
Buenas tardes, ¿busca algo?

Fabián se vuelve hacia él y asiente con la cabeza: echa un rápido vistazo al violín de la vitrina.

FABIÁN
Verá, mi mujer está aprendiendo a tocar el violín…

DEPENDIENTE
Ajá


FABIÁN
Quisiera… quisiera regalarle algo para el violín, no sé…

DEPENDIENTE
Muy bien. ¿Cuánto dinero ha pensado usted…?

FABIÁN
Bueno, no mucho; bueno, la verdad es que tenía en mente algo así como un pequeño detalle, ya sabe…

El dependiente asiente en silencio. Fabián mete las manos en los bolsillos mientras sigue con la vista al dependiente que se aleja y regresa trayendo unas pequeñas cajas.

DEPENDIENTE
(Colocando los paquetes cuidadosamente junto a la caja registradora)
¿Qué curso está estudiando su mujer?

FABIÁN
Bueno, está empezando ¿sabe? Lleva un par de años en el Conservatorio. Quizá tres.

El dependiente baraja las pequeñas cajas y escoge una. Se trata de un juego de cuerdas de violín que cuesta 20 euros.Se la alarga a Fabián, que la coge y la observa.

FABIÁN
¿Son … son buenas?

DEPENDIENTE

Las hay mejores… Están las Nürnberger que rondan los 100 euros, y las Pirastro Olive… Pero éstas

(señala el paquete que Fabián sostiene)

… éstas no están mal para alguien que está aprendiendo. Son cuerdas resistentes, no se rompen con facilidad.

Fabián sopesa la caja en su mano. Frunce el ceño un momento y, finalmente, saca la cartera del bolsillo de su cazadora.

FABIÁN
De acuerdo, envuélvamelo.

4 EXT. DÍA

Cuando Fabián sale del centro comercial ha empezado a llover.

Camina deprisa, sorteando con habilidad las varillas de los paraguas que quedan a la altura de su cabeza.

Agarra con fuerza la bolsa del centro comercial, que se balancea al ritmo de sus pasos largos, urgentes. La lluvia es suave y tibia y las gotas resbalan perezosamente por su cara sin que Fabián haga nada por evitarlo.


5 INT. DÍA

Al entrar en su bloque se pisos se contempla en el espejo del hall. Se ha empapado, casi sin darse cuenta. Se pasa la mano por el pelo mojado y después intenta secársela frotándola contra la cazadora de ante.
Tiene la nariz roja, puede que por el viento frío que ha secado las gotas de lluvia. Sube los escalones de dos en dos, aspirando el aire a bocanadas.

Al llegar frente a la puerta de su casa puede escuchar EL VIOLÍN de Allegra: está otra vez practicando escalas. Saca las llaves, que TINTINEAN un momento, y abre con ellas la puerta.

6 INT. DÍA

Allegra está de espaldas en el salón, de pie, TOCANDO EL VIOLÍN. El pelo ondulado y oscuro le cae a cascada porlos hombros casi hasta la cintura. Sus brazos se mueven a vaivenes constantes y rítmicos.

7 INT. DÍA

Fabián entra en el hall de su casa en silencio. Extrae la pequeña caja envuelta en papel de regalo y la acaricia entre sus manos. Cierra la puerta de la calle con cuidado y se quita la cazadora mojada en el recibidor.

FABIÁN
Cariño, soy yo

8 INT. DÍA

Fabián entra en el salón. Ve a Allegra de espaldas, junto al sofá: ha dejado de tocar, pero mantiene el arco sobre el violín y no se vuelve a saludarle.

FABIÁN
Ya he llegado

Se acerca despacio a su mujer, con el paquete en la mano.

ALLEGRA
Ah.

No se vuelve a mirarle, no se mueve.

ALLEGRA
Ya has llegado.

La joven respira hondo, cerrando a los ojos un momento, mientras Fabián la observa desde atrás. Ella baja lentamente el violín y el arco y los deja apoyados en un extremo del sofá.

Se aparta un mechón de pelo, distraída. Se vuelve por fin hacia él, le cuesta mirarle a los ojos. El la contempla con la boca entreabierta. Hay más de un metro de espacio entre los dos, pero ninguno hace ademán de acercarse.

ALLEGRA
(Se muerde el labio un segundo)
¿Qué tal la reunión?

Fabián busca el paquete de las cuerdas con la mirada.

FABIÁN
Te he traído un regalo: cuerdas nuevas para el violín

Le alarga la caja. Ella la coge pero no la abre, sólo la contempla sin mirar a Fabián.

Él se acerca un paso. Otro paso. Le acaricia la mejilla: ella cierra los ojos y se deja hacer. Fabián le rodea los hombros con un brazo y la arrastra con suavidad hasta el sofá.

Se sientan y Allegra abre la caja y pasa sus dedos por una de las cuerdas nuevas. Respira hondo. Fabián le da un beso en la punta de la nariz y ella no le mira.

FABIÁN
Me han dicho que son muy buenas ¿sabes?

Fabián hunde su cara húmeda en el pelo de Allegra y después lo aparta para hablarle al oído

FABIÁN
De hecho, el dependiente me ha asegurado que estas cuerdas no se rompen nunca.

Allegra le mira a los ojos por fin.

ALLEGRA
¿No se rompen?

FABIÁN
(Mirándola también a los ojos)
Nunca

Apoya su cabeza en la chica, en la curva entre su cuello y su hombro.

Allegra esconde su mano en la de Fabián.

ALLEGRA
Estás helado.


Categoría: La dichosa manía de escribir 0 Comentario(s) & 0 Referencia(s)



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