Segundo capítulo (novela para jóvenes)
21-03-2005
Registro Propiedad Intelectual: 05-2005-2607 Diana P. Morales
CAPÍTULO DOS. Ésta es la situación
Estaban todos reunidos en la sala de mando, que era también la sala de reuniones y el comedor, y la sala de visionado. El Estela Polaris tenía gravedad artificial, así que podían estar sentados alrededor de la mesa: la habitación era pequeña y estrecha, como todas las de la nave. Las paredes estaban llenas de pantallas, luces y botones de todo tipo. Habían pasado la mayor parte del "día" curioseando en la nave, conociéndose, charlando, intentando comprender la situación. Ahora habían coincidido en su segunda comida (la "cena") en la misma sala, al mismo tiempo.
Llevaban todos puesto el uniforme que encontraron junto a las cápsulas de hibernación al despertar. El de Ali llevaba impreso la palabra "capitán": se miró reflejada en el cristal de la puerta. Era increíble, se suponía que habían pasado cinco años y no había crecido ni un milímetro, por ninguna parte. ¡Ni siquiera el pelo!
Habían terminado de comer -una pasta que sabía a pollo- y nadie hablaba. Todos se miraban unos a otros, como esperando algo.
-Bueno- dijo la chica arisca, Emma, que se había enfrentado a Ali el día anterior- ¿No tiene nada que decirnos la capitana?
Todos la miraron y ella no pudo evitar ponerse colorada. No tenía ni idea de qué decir.
- Yo sé lo mismo que vosotros...-murmuró finalmente.
-¿Qué ha dicho?- Preguntó una de las chicas, la de rasgos chinos, Mai.
-Dice que sabe lo mismo que nosotros- respondió Jack.
-Pero...- dijo Loren- eso no tiene sentido. Tienes que tener instrucciones más precisas ¿no?. Si te han nombrado capitana será por algo.
- Sí, por enchufe- contestó Emma.
-¿Enchufe?¿Por qué? ¿De quién es hija?- preguntó el Bicho, echándose hacia atrás en su asiento y apoyando las piernas en la mesa. Era un chico huesudo y larguirucho.
-Algún pez gordo, seguro: tiene cara de niña mimada- continuó Mai.
-Eh - Jack se puso serio.
-Bueno, ya está bien- dijo Loren y se levantó; no sólo era el de mayor edad, sino también el más alto y fuerte de los chicos, e imponía un cierto respeto- Estamos juntos en esto, ¿vale?
-Eso- dijo Ro, la chica rellenita, que miró a Ali con simpatía. Alex jugueteaba con un bolígrafo, sin mirar a nadie.
Ali sentía el corazón latiéndole violentamente: sabía que debía decir algo, todos lo esperaban. Apretó los puños porque las manos le temblaban un poco. Tragó saliva antes de hablar:
-Ésta es la situación:
La carcajada de Emma la interrumpió.
-¡Pero si habla como el capitán Kirk, el la vieja serie de Star Trek!- algunos chicos (el Bicho, Mai...) se rieron tontamente- Y miradla, yo creo que tiene hasta un ligero parecido, ¿no?
Ali se levantó, azorada.
- Emma, hemos dicho que… - Pero antes de que Loren terminara de hablar, Ali salió de la habitación. Jack y Ro se levantaron, y ésta última salió detrás de Ali. La encontró al otro lado del pasillo, en el dormitorio de las chicas, sentada en uno de los camastros. Respiraba con dificultad.
-¿Estás bien?- Le preguntó Ro, acercándose y sentándose junto a ella. La agarró de la mano.
Ali asintió, no quería llorar, aunque llevaba aguantándose desde que se despertó esa mañana. Había esperado que todo fuera solamente una pesadilla.
- No hagas caso a esa estúpida de Emma- continuó Ro- Las guapitas de cara siempre son iguales: tontas del culo.
Las dos rieron y Ali se sintió mejor.
-¿Qué ibas a decir antes de... en fin... qué ibas a decir?- preguntó Ro.
Ali tomó aire, más relajada.
- Que volviéramos a ver la grabación que nos han dejado. Esta mañana estábamos alucinando, seguro que no nos hemos enterado ni de la mitad.
Ro asintió. Se levantó y tiró de Ali.
-Vamos.
Ali la siguió a regañadientes, ¿qué iba a hacer? No podía esconderse de todos ellos, al menos en una nave tan pequeña. Volvieron a la sala, a tiempo de escuchar a Loren.
-... todos estamos nerviosos y es normal. Pero es importante que nos ayudemos, ¿vale? No podemos...
-Ali dice -le interrumpió Ro- que veamos otra vez la grabación. Que ayer seguro que se nos pasaron cosas.
- Y deberíamos tomar notas.-añadió Ali, en voz más bien baja. Alex levantó la cabeza para mirarla y Ali se giró hacia Loren.
Loren asintió y se acercó a la pantalla más grande que había en las paredes. Nadie dijo nada. El Bicho cogió folios de un montón que había en la repisa junto a él, y bolígrafos. Se los repartieron, mientras Ali y Ro volvían a sus sitios. Cuando Loren pulsó play, apareció la misma imagen que habían visto el día anterior: un señor alto y muy delgado, con una bata de la NASA, sentado tras una mesa blanca. Hablaba con un ligerísimo acento.
"Hola" decía, mirando a la cámara, como si pudiese de verdad verles las caras- "sé que estáis sorprendidos y ...asustados. Es normal. No os preocupéis: vuestra familia está bien, saben donde estáis y han dado su consentimiento para que estéis ahí"
La cámara giraba a la derecha mostrando la variopinta colección de padres que miraban hacia el objetivo, sentados en dos sofás y algunas sillas, sonrientes y ansiosos. Se notaba que algunos habían llorado. De nuevo, volvía a aparecer el señor alto:
"Soy el doctor Jameson, trabajo para la NASA y para la Agencia Espacial Europea. Voy a empezar por el principio. Como sabéis, desde hace algunos años, la situación del planeta es cada vez peor. La contaminación, el efecto invernadero que ha empezado a derretir los casquetes polares... .todo esto ha alterado bruscamente el clima y ahora... la situación es crítica. No vamos a buscar excusas, sabemos que es culpa nuestra."
- La habéis cagado...- murmuró el Bicho, rabioso, como sin Jameson pudiera oírles.
-Shhsh- chistó alguien.
"No sabemos cómo puede acabar todo. Puede que... que la misma existencia de la raza humana esté en peligro. Por eso hace dos años que comenzamos con las misiones Exodus. La vuestra es la Exodus 17. Eso quiere decir que, antes de vosotros, lanzamos otras naves, parecidas a la vuestra, con ocho chicos dentro, parecidos a vosotros, de muchas partes del mundo. Queríamos gente joven..."
Algunos de los chavales se miraron unos a otros. Como el día anterior, todos pensaron que por lo menos era un consuelo saber que no estaban solos en esto.
"Desde el principio se decidió que el destino de esas naves debería ser Marte; es el planeta más parecido a la Tierra, el único en el que una colonia humana podría tener posibilidades de sobrevivir.
Cuando comenzamos estas expediciones, las condiciones climatológicas eran mejores y teníamos tiempo de hacer una buena selección de chicos, e incluso de entrenarles unas semanas antes de partir. Últimamente..." Jameson agachó la cabeza para volver a mirar a cámara unos segundos más tarde "Últimamente no hemos podido hacerlo. Seleccionamos chicos de un mismo colegio, escogido al azar. Buscamos alumnos que reunan un cierto perfil, que conformen un buen equipo, con el tiempo que tenemos. Y a veces, como a vosotros, os tenemos que enviar sin tiempo para nada. En Marte estamos preparando una estación espacial. Si todo ha ido bien, debéis haber estado durmiendo durante... cinco años"
Al igual que el día anterior, algunos chicos dejaron escapar un "mierda" o "maldita sea". Ali lo entendió perfectamente: en el fondo, también ella deseaba haber entendido mal la grabación ayer.
"Pero físicamente tenéis la misma edad que cuando salísteis, porque habéis estado hibernados, casi congelados." continuó Jameson: "Llegaréis a la estación en construcción, la estación Nébula, en un mes, aproximadamente. Hasta entonces, tendréis tiempo de haceros a la idea y empezar a conoceros" La cámara volvía a los padres, que saludaban como si estuvieran viendo partir a sus hijos en un barco. Alguno -como el padre de Ali- lanzó un beso.
- ¿Y bien? -preguntó impaciente Emma. Loren se adelantó a parar la cinta.
- No- dijo Alex, y detuvo a Loren- Espera un momento.
Después de unos segundos que parecieron eternos, con más saludos de padres, la imagen volvió a Jameson.
"Bien, para empezar a trabajar..."
- ¡Esto no lo vimos ayer!- exclamó Jack- ¡Estamos tontos!
- Shhh -dijo Mai, y luego a Loren- Rebobina, anda.
Loren le hizo caso y volvieron a cuando Jameson volvía a hablar de nuevo.
"Bien, para empezar a trabajar tenéis mucho material en el ordenador de a bordo. Tenéis cuatro terminales, así que podréis usarlo hasta cuatro personas a la vez. Tenéis información sobre la misión, sobre el viaje, sobre la nave... vais a tener que aprender algunas cosas para ayudar a aterrizar la nave. Y el capitán y el segundo de a bordo deben usar el ordenador de la cabina. Es posible que desde ya podáis comunicaros con la estación, aunque tardarán un tiempo en responder. También en el ordenador tenéis información de cómo hacerlo. Además, llevais un archivo de información sobre... en fin, sobre la humanidad: historia, literatura, ciencia, música, arte, filosofía...queremos gente culta, allá en Marte. " Jameson juntó las manos sobre la mesa y les sonrió: "Buena suerte. Estamos orgullosos de vosotros"
La grabación se detuvo. Sólo se oía la respiración de todos; estaban nerviosos. Ro se secó unas lágrimas. Ali miró a Alex de reojo.. el chico apretaba la mandíbula, contemplando la pantalla en negro.
Loren se levantó y la cogió por el hombro. Con la cabeza le indicó que fueran a la cabina. Antes de salir, se dirigió a los demás.
-Ya habéis oído. Ahí tenéis los ordenadores.
- Sí, estamos emocionados con la idea...- masculló Emma.
- Nos encanta estudiar- apuntilló el Bicho, con un gesto burlón. Hizo un ovillo con su folio en blanco y lo arrojó sobre la mesa.
Cuando Ali y Loren se dieron la vuelta todos seguían sin moverse.
La cabina era tan estrecha como todo las salas de la nave: era una de las pocas salas que tenía un ventanuco al exterior. Ali se mareó al contemplar la inmensidad del espacio, las estrellas lejanas, que estaban por todas partes, y no se acababan nunca; se tambaleó.
-Siéntate- Loren hizo lo propio y ambos se acomodaron en los dos asientos de la cabina. Ali se concentró en estudiar lo que tenía ante sí: una marasma de botones, luces e indicadores absurdos, algunas pantallas y la terminal del ordenador. Estaba encendida. Empezó a ojear las carpetas de archivos que había guardados en la memoria del ordenador.
- Parece que está todo- dijo Loren. Y en verdad lo parecía: había una carpeta con el nombre de casi cada disciplina científica: matemáticas, física básica, astrofísica, aeronaútica... Además de otras que claramente eran manuales de instrucciones: pilotar una nave espacial, calcular tu posición en el espacio, el aterrizaje...
-¿Y esta?- Preguntó Ali de repente, fijándose en una que se llamaba "Tripulación". Se miraron, con una súbita intuición: Ali hizo doble click y aparecieron carpetas con los nombres de los ocho chicos de la nave.
-Abre una- sugirió Loren. Y luego aclaró- Abre la mía.
Al intentarlo, apareció una ventana que reclamaba una constraseña para entrar. Con las otras carpetas ocurría lo mismo.
- Mierda- exclamó Ali.
-No puede ser. Está claro que quieren que las veamos, por eso nos han mandado a este ordenador a ti y a mí. Piensa en algo.
Ali introdujo su fecha de nacimiento. Nada.
-Pon la mía- dijo Loren.
Lo intentaron, pero nada.
-Debe ser algo más personal que eso, la fecha de nacimiento puede averiguarla cualquiera. -conjeturó Loren.
-Ah, espera- dijo Ali, y rápidamente tecleó "Alicio". Pero el ordenador seguía pidiendo una contraseña.
-¿Alicio? ¿Y eso?
Ali bajó la cabeza.
- Así me llamaba mi padre; ya sabes,con el pelo tan corto parezco un chico.
-¡Qué tontería! - dijo Loren y resopló.
Ali frunció el ceño intentando pensar en algo, en alguna palabra clave.
-Ya lo tengo...- y rápidamente tecleó "tortuga". Esta vez sí, la carpeta se abrió. Ali miró a Loren de reojo y sólo añadió- Otro día te explico lo de la tortuga...
-Tú mandas...
Ante ellos había una completísima ficha de Loren: fecha de nacimiento, enfermedades infantiles, todas sus calificaciones desde primaria. Las observaciones de los profesores las semanas previas al lanzamiento: "Muy social. Atento a los detalles. Un lider nato. Bueno en ciencias aplicadas. Camina siempre sobre seguro, no va a tomar iniciactivas arriesgadas."
- Veamos los demás- sugirió él. Todas las fichas se abrían con la misma contraseña.
- Tomemos notas, creo que tenemos que hacer algo con esto- añadió Ali.
Al cabo de un rato, habían escrito en un papel una lista de las habilidades en las que sobresalían todos ellos y también algunas de sus limitaciones o defectos recopilados por los profesores. Leyeron:
Loren: Muy social. Atento a los detalles. Un lider nato. Bueno en ciencias aplicadas. Camina siempre sobre seguro, no va a tomar iniciativas arriesgadas
Ali: Muy buena organizadora, imaginativa y audaz. Tiene intuición científica, le falta confianza en sí misma.
Emma: Es un genio de la informática: pero tiene problemas para relacionarse, parece que se entiende mejor con las máquinas que con las personas.
Ro: Buenas calificaciones. Positiva y entusiasta. Muy buena en matemáticas y en ciencias abstractas.
Mai: Buenas notas, atenta, dispuesta. Jefa de las girl-scouts.
Jack: Excelente comunicador, muy bueno en lenguas e idiomas. También en física. Es un corredor de fondo, no se rinde. A veces tiene la cabeza a pájaros.
Fernando (Bicho): Es indisciplinado y difícil de tratar. Pero sabe salir de los apuros, es un buscavidas. A pesar de suspender la mayoría de las asignaturas, es sorprendentemente bueno en matemáticas.
Alex: Buenas calificaciones, muy inteligente. Perfeccionista hasta la obsesión. Muy creativo; extravagante y poco sociable.
- Bien- dijo finalmente Loren- Tú eres la organizadora, ¿no? ¿Qué hacemos con esto?
Ali pensó un momento, repasando los nombres
- Dividámoslos en parejas, y les asignamos una tarea- Y luego, en voz más baja- Así no se volverán locos, por lo menos.
- Vale.
- Tú con Emma.
- ¿La tigresa? Ah, no, ni hablar.
- Loren, tú eres el más sociable, y ya has visto que esta chica tiene un problema.
- Pues con Jack, "excelente comunicador" ¿recuerdas?
- No sé. Creo que habría que mezclar a los más científicos con los menos.
Loren se quedó pensativo unos momentos.
- Bueno, la tigresa se lleva bien con Mai, parece. Por cierto, ¿para qué la habrán mandado? "Jefa de las girl-scouts" ¿De qué va a servirnos eso? No veo que haya que encender ninguna hoguera por aquí...
Ali se encogió de hombros y se sonrió.
- Vale-dijo al cabo de unos segundos- Emma con Mai. Tú, entonces, con Alex.
Loren asintió. y terminó las parejas.
- El Bicho con Ro, se la ve muy simpática y seguro que se llevará bien con cualquiera, hasta con este freak. Y tú con Jack.
Estuvieron un rato discutiendo sobre las diferentes tareas y decidieron cuáles eran las prioritarias, para asignarlas a cada pareja. Al rato, volvieron a la sala de mandos, donde algunos habían empezado a curiosear y habían descubierto una enciclopedia digital: decenas de cd´s con información de todo tipo, tal como había dicho el hombre de la NASA.
Loren se sentó y los demás le imitaron rápidamente. Desde luego, pensó Ali, con Loren han acertado: la gente le sigue enseguida.
- Hemos empezado a ordenar las tareas, y hemos pensado quién podría empezar a llevarlas a cabo.
- ¿Y tenemos que obedeceros?- preguntó el Bicho.
Ali negó con la cabeza: ya habían hablado de eso Loren y ella.
-Esto es una propuesta- respondió- La discutimos: si nos parece bien a la mayoría, adelante. Si no, ya veremos lo que hacemos.
- ¿De acuerdo?- preguntó Loren. Nadie respondió, algunos asintieron- Vale. Hemos pensado que Jack y Ali empiecen a intentar comunicarse con la estación Nébula. Ro y el Bicho deben estudiar nuestra posición, a ver si de verdad estamos donde se supone que tenemos que estar. Mai y Emma estudiarán cómo pilotar la nave y Alex y yo, recopilaremos toda la información que vamos a necesitar saber allí, para ponernos al día.
Todos se quedaron en silencio, cada cuál mirando a la persona con la que le había tocado trabajar. Jack sonrió a Ali; Emma y Mai se alegraron; los demás, aunque se miraban con recelo, parecían dispuestos a seguir adelante.
- Bueno- concluyó Loren- empezaremos mañana.
Un par de horas después Ali aún no había conseguido dormirse. Oía a sus compañeras respirando en la placidez del sueño, y hacía rato que no llegaban murmullos de la habitación de los chicos. Sólo de sentirse en el vacío del espacio, con ese silencio que inundaba los estrechos compartimentos de la nave, Ali se acongojó. No podía quedarse allí, a oscuras.
Se levantó y salió al pasillo. Dejó atrás la habitación de los chicos, donde todos descansaban ya, y la sala de mandos. Entró a la cabina, pero no se sentó. Fue directamente a mirar por el ventanuco: la sensación de vacío aumentó, tanto que tuvo que agarrarse a uno de los salientes de la pared y apoyarse en el brazo del sillón de capitán para poder seguir mirando.
Se acordó de sus padres, de Beto, de Silvia. ¿Estarían bien todos? ¿Seguiría su casa en pie o estaría bajo el agua? Cinco años era mucho tiempo. La imagen de su dormitorio con sus posters manga en el fondo del mar la mareó. Sentía las mejillas ardiendo, y tardó un rato en darse cuenta de que estaba llorando. Entonces se dejó llevar, y sollozó con ganas: se había aguantado demasiado.
-Eh
La voz la sobresaltó. Se volvió: en la puerta estaba Jack, que la miró preocupado al verle la cara.
- Te vi pasar por delante de nuestro dormitorio...- explicó. Ali volvió a mirar por el ventanuco, sin dejar de llorar, aunque ahora sin hacer ruido. Los hombros le temblaban. Jack se acercó, se apoyó también en la pared cerca del ventanuco y se puso a contemplar el paisaje, sin mirarla ni una vez. Ali se fue tranquilizando. Finalmente se sentó en su sillón.
- ¿Qué es esto?- preguntó Jack.
Maldición, había encontrado la lista de cualidades y defectos de la tripulación que escribió con Loren; se les había olvidado tirarla.
- Espera... -dijo la chica- No deberías leerlo- Intentó quitársela, pero Jack fue más rápido.
- "Buena organizadora"- leyó, dirigiéndole una mirada burlona- O sea, que eres el perfecto capitán, Alicio.
-¡No me llames así!- exclamó ella, sin poder evitarlo. Esa palabra le recordó a Silvia, y a su padre. Sintió un pinchazo de dolor casi físico.
A Jack se le congeló la sonrisa. Frunció el ceño y dijo muy serio.
- No lo haré más. Prometo lo.
Ali se rió:
- Se dice "Lo prometo": guiri, que eres un guiri.
Jack, sonriente, asintió, y siguió leyendo la lista sin abrir la boca.
- En serio, Jack -volvió a decir Ali- Devuélvemelo.
-Vale- dijo él, entregándole la hoja- De todas formas, ya lo he terminado.
- ¡Mierda! No le digas nada a los demás ¿vale?
- Mmmm, de acuerdo. Aunque no sé si lo cumpliré, a veces se me va la pinza, ya sabes: tengo la cabeza a pájaros.
Ali le dio un empujón de broma; luego guardó la hoja en uno de los bolsillos con cremallera de la pernera de su uniforme, mientras Jack seguía hablando.
-Desde luego, a Alex lo han clavado: siempre tiene que ser el mejor en todo, tiene que sacar las mejores notas, conseguir a la mejor chica...
Ali levantó rápidamente la vista, justo para ver cómo Jack la miraba de reojo. La chica sintió las orejas rojas y volvió la cabeza hacia el ordenador. Ninguno de los dos dijo nada durante unos momentos. Al rato, cuando el silencio empezaba a hacerse incómodo, Jack se sentó en el sillón junto al suyo. Preguntó:
- ¿No hay música en ese cacharro?
Ali rebuscó entre los archivos: sí, había centenares de discos grabados dentro, de todas las épocas.
-Pon este - dijo él, señalando uno en la pantalla- Death Cab for Cutie. Son muy alegres, ya verás.
La chica le hizo caso y pronto comenzó a sonar una de sus canciones, New Year. Era, en verdad, alegre y a la chica le pareció, por un momento, que todo seguía igual que siempre, que todo estaba bien.
Cerró los ojos y, al rato, se quedó dormida. Cuando se despertó, al cabo de dos horas según el reloj del ordenador, tuvo que situarse: recordó donde estaba y todo lo que había pasado y respiró hondo. Hizo esfuerzos para no echarse a llorar otra vez, pero se le escaparon algunas lágrimas furiosas. Jack se había dormido con la cabeza apoyada en el brazo del sillón. Al sentir que la chica se movía, abrió los ojos.
- Deberíamos irnos a dormir- murmuró, en medio de un bostezo.
- Sí – respondió Ali. Pero continuó sentada, sin mirarle, contemplando fijamente la hilera de botones que había frente a ella. Se negaba a admitir que en esa nueva realidad podría tener cabida una rutina. No podían irse a dormir, y despertarse, como si nada hubiera pasado. En el fondo, pensaba que si se acostumbraba a su nueva vida, eso significaba que no había marcha atrás. Y eso no podía ser. Jack se levantó y, finalmente, ella tuvo que hacer lo mismo. De regreso al camastro, aún estuvo despierta mucho rato antes de dormir.
CAPÍTULO DOS. Ésta es la situación
Estaban todos reunidos en la sala de mando, que era también la sala de reuniones y el comedor, y la sala de visionado. El Estela Polaris tenía gravedad artificial, así que podían estar sentados alrededor de la mesa: la habitación era pequeña y estrecha, como todas las de la nave. Las paredes estaban llenas de pantallas, luces y botones de todo tipo. Habían pasado la mayor parte del "día" curioseando en la nave, conociéndose, charlando, intentando comprender la situación. Ahora habían coincidido en su segunda comida (la "cena") en la misma sala, al mismo tiempo.
Llevaban todos puesto el uniforme que encontraron junto a las cápsulas de hibernación al despertar. El de Ali llevaba impreso la palabra "capitán": se miró reflejada en el cristal de la puerta. Era increíble, se suponía que habían pasado cinco años y no había crecido ni un milímetro, por ninguna parte. ¡Ni siquiera el pelo!
Habían terminado de comer -una pasta que sabía a pollo- y nadie hablaba. Todos se miraban unos a otros, como esperando algo.
-Bueno- dijo la chica arisca, Emma, que se había enfrentado a Ali el día anterior- ¿No tiene nada que decirnos la capitana?
Todos la miraron y ella no pudo evitar ponerse colorada. No tenía ni idea de qué decir.
- Yo sé lo mismo que vosotros...-murmuró finalmente.
-¿Qué ha dicho?- Preguntó una de las chicas, la de rasgos chinos, Mai.
-Dice que sabe lo mismo que nosotros- respondió Jack.
-Pero...- dijo Loren- eso no tiene sentido. Tienes que tener instrucciones más precisas ¿no?. Si te han nombrado capitana será por algo.
- Sí, por enchufe- contestó Emma.
-¿Enchufe?¿Por qué? ¿De quién es hija?- preguntó el Bicho, echándose hacia atrás en su asiento y apoyando las piernas en la mesa. Era un chico huesudo y larguirucho.
-Algún pez gordo, seguro: tiene cara de niña mimada- continuó Mai.
-Eh - Jack se puso serio.
-Bueno, ya está bien- dijo Loren y se levantó; no sólo era el de mayor edad, sino también el más alto y fuerte de los chicos, e imponía un cierto respeto- Estamos juntos en esto, ¿vale?
-Eso- dijo Ro, la chica rellenita, que miró a Ali con simpatía. Alex jugueteaba con un bolígrafo, sin mirar a nadie.
Ali sentía el corazón latiéndole violentamente: sabía que debía decir algo, todos lo esperaban. Apretó los puños porque las manos le temblaban un poco. Tragó saliva antes de hablar:
-Ésta es la situación:
La carcajada de Emma la interrumpió.
-¡Pero si habla como el capitán Kirk, el la vieja serie de Star Trek!- algunos chicos (el Bicho, Mai...) se rieron tontamente- Y miradla, yo creo que tiene hasta un ligero parecido, ¿no?
Ali se levantó, azorada.
- Emma, hemos dicho que… - Pero antes de que Loren terminara de hablar, Ali salió de la habitación. Jack y Ro se levantaron, y ésta última salió detrás de Ali. La encontró al otro lado del pasillo, en el dormitorio de las chicas, sentada en uno de los camastros. Respiraba con dificultad.
-¿Estás bien?- Le preguntó Ro, acercándose y sentándose junto a ella. La agarró de la mano.
Ali asintió, no quería llorar, aunque llevaba aguantándose desde que se despertó esa mañana. Había esperado que todo fuera solamente una pesadilla.
- No hagas caso a esa estúpida de Emma- continuó Ro- Las guapitas de cara siempre son iguales: tontas del culo.
Las dos rieron y Ali se sintió mejor.
-¿Qué ibas a decir antes de... en fin... qué ibas a decir?- preguntó Ro.
Ali tomó aire, más relajada.
- Que volviéramos a ver la grabación que nos han dejado. Esta mañana estábamos alucinando, seguro que no nos hemos enterado ni de la mitad.
Ro asintió. Se levantó y tiró de Ali.
-Vamos.
Ali la siguió a regañadientes, ¿qué iba a hacer? No podía esconderse de todos ellos, al menos en una nave tan pequeña. Volvieron a la sala, a tiempo de escuchar a Loren.
-... todos estamos nerviosos y es normal. Pero es importante que nos ayudemos, ¿vale? No podemos...
-Ali dice -le interrumpió Ro- que veamos otra vez la grabación. Que ayer seguro que se nos pasaron cosas.
- Y deberíamos tomar notas.-añadió Ali, en voz más bien baja. Alex levantó la cabeza para mirarla y Ali se giró hacia Loren.
Loren asintió y se acercó a la pantalla más grande que había en las paredes. Nadie dijo nada. El Bicho cogió folios de un montón que había en la repisa junto a él, y bolígrafos. Se los repartieron, mientras Ali y Ro volvían a sus sitios. Cuando Loren pulsó play, apareció la misma imagen que habían visto el día anterior: un señor alto y muy delgado, con una bata de la NASA, sentado tras una mesa blanca. Hablaba con un ligerísimo acento.
"Hola" decía, mirando a la cámara, como si pudiese de verdad verles las caras- "sé que estáis sorprendidos y ...asustados. Es normal. No os preocupéis: vuestra familia está bien, saben donde estáis y han dado su consentimiento para que estéis ahí"
La cámara giraba a la derecha mostrando la variopinta colección de padres que miraban hacia el objetivo, sentados en dos sofás y algunas sillas, sonrientes y ansiosos. Se notaba que algunos habían llorado. De nuevo, volvía a aparecer el señor alto:
"Soy el doctor Jameson, trabajo para la NASA y para la Agencia Espacial Europea. Voy a empezar por el principio. Como sabéis, desde hace algunos años, la situación del planeta es cada vez peor. La contaminación, el efecto invernadero que ha empezado a derretir los casquetes polares... .todo esto ha alterado bruscamente el clima y ahora... la situación es crítica. No vamos a buscar excusas, sabemos que es culpa nuestra."
- La habéis cagado...- murmuró el Bicho, rabioso, como sin Jameson pudiera oírles.
-Shhsh- chistó alguien.
"No sabemos cómo puede acabar todo. Puede que... que la misma existencia de la raza humana esté en peligro. Por eso hace dos años que comenzamos con las misiones Exodus. La vuestra es la Exodus 17. Eso quiere decir que, antes de vosotros, lanzamos otras naves, parecidas a la vuestra, con ocho chicos dentro, parecidos a vosotros, de muchas partes del mundo. Queríamos gente joven..."
Algunos de los chavales se miraron unos a otros. Como el día anterior, todos pensaron que por lo menos era un consuelo saber que no estaban solos en esto.
"Desde el principio se decidió que el destino de esas naves debería ser Marte; es el planeta más parecido a la Tierra, el único en el que una colonia humana podría tener posibilidades de sobrevivir.
Cuando comenzamos estas expediciones, las condiciones climatológicas eran mejores y teníamos tiempo de hacer una buena selección de chicos, e incluso de entrenarles unas semanas antes de partir. Últimamente..." Jameson agachó la cabeza para volver a mirar a cámara unos segundos más tarde "Últimamente no hemos podido hacerlo. Seleccionamos chicos de un mismo colegio, escogido al azar. Buscamos alumnos que reunan un cierto perfil, que conformen un buen equipo, con el tiempo que tenemos. Y a veces, como a vosotros, os tenemos que enviar sin tiempo para nada. En Marte estamos preparando una estación espacial. Si todo ha ido bien, debéis haber estado durmiendo durante... cinco años"
Al igual que el día anterior, algunos chicos dejaron escapar un "mierda" o "maldita sea". Ali lo entendió perfectamente: en el fondo, también ella deseaba haber entendido mal la grabación ayer.
"Pero físicamente tenéis la misma edad que cuando salísteis, porque habéis estado hibernados, casi congelados." continuó Jameson: "Llegaréis a la estación en construcción, la estación Nébula, en un mes, aproximadamente. Hasta entonces, tendréis tiempo de haceros a la idea y empezar a conoceros" La cámara volvía a los padres, que saludaban como si estuvieran viendo partir a sus hijos en un barco. Alguno -como el padre de Ali- lanzó un beso.
- ¿Y bien? -preguntó impaciente Emma. Loren se adelantó a parar la cinta.
- No- dijo Alex, y detuvo a Loren- Espera un momento.
Después de unos segundos que parecieron eternos, con más saludos de padres, la imagen volvió a Jameson.
"Bien, para empezar a trabajar..."
- ¡Esto no lo vimos ayer!- exclamó Jack- ¡Estamos tontos!
- Shhh -dijo Mai, y luego a Loren- Rebobina, anda.
Loren le hizo caso y volvieron a cuando Jameson volvía a hablar de nuevo.
"Bien, para empezar a trabajar tenéis mucho material en el ordenador de a bordo. Tenéis cuatro terminales, así que podréis usarlo hasta cuatro personas a la vez. Tenéis información sobre la misión, sobre el viaje, sobre la nave... vais a tener que aprender algunas cosas para ayudar a aterrizar la nave. Y el capitán y el segundo de a bordo deben usar el ordenador de la cabina. Es posible que desde ya podáis comunicaros con la estación, aunque tardarán un tiempo en responder. También en el ordenador tenéis información de cómo hacerlo. Además, llevais un archivo de información sobre... en fin, sobre la humanidad: historia, literatura, ciencia, música, arte, filosofía...queremos gente culta, allá en Marte. " Jameson juntó las manos sobre la mesa y les sonrió: "Buena suerte. Estamos orgullosos de vosotros"
La grabación se detuvo. Sólo se oía la respiración de todos; estaban nerviosos. Ro se secó unas lágrimas. Ali miró a Alex de reojo.. el chico apretaba la mandíbula, contemplando la pantalla en negro.
Loren se levantó y la cogió por el hombro. Con la cabeza le indicó que fueran a la cabina. Antes de salir, se dirigió a los demás.
-Ya habéis oído. Ahí tenéis los ordenadores.
- Sí, estamos emocionados con la idea...- masculló Emma.
- Nos encanta estudiar- apuntilló el Bicho, con un gesto burlón. Hizo un ovillo con su folio en blanco y lo arrojó sobre la mesa.
Cuando Ali y Loren se dieron la vuelta todos seguían sin moverse.
La cabina era tan estrecha como todo las salas de la nave: era una de las pocas salas que tenía un ventanuco al exterior. Ali se mareó al contemplar la inmensidad del espacio, las estrellas lejanas, que estaban por todas partes, y no se acababan nunca; se tambaleó.
-Siéntate- Loren hizo lo propio y ambos se acomodaron en los dos asientos de la cabina. Ali se concentró en estudiar lo que tenía ante sí: una marasma de botones, luces e indicadores absurdos, algunas pantallas y la terminal del ordenador. Estaba encendida. Empezó a ojear las carpetas de archivos que había guardados en la memoria del ordenador.
- Parece que está todo- dijo Loren. Y en verdad lo parecía: había una carpeta con el nombre de casi cada disciplina científica: matemáticas, física básica, astrofísica, aeronaútica... Además de otras que claramente eran manuales de instrucciones: pilotar una nave espacial, calcular tu posición en el espacio, el aterrizaje...
-¿Y esta?- Preguntó Ali de repente, fijándose en una que se llamaba "Tripulación". Se miraron, con una súbita intuición: Ali hizo doble click y aparecieron carpetas con los nombres de los ocho chicos de la nave.
-Abre una- sugirió Loren. Y luego aclaró- Abre la mía.
Al intentarlo, apareció una ventana que reclamaba una constraseña para entrar. Con las otras carpetas ocurría lo mismo.
- Mierda- exclamó Ali.
-No puede ser. Está claro que quieren que las veamos, por eso nos han mandado a este ordenador a ti y a mí. Piensa en algo.
Ali introdujo su fecha de nacimiento. Nada.
-Pon la mía- dijo Loren.
Lo intentaron, pero nada.
-Debe ser algo más personal que eso, la fecha de nacimiento puede averiguarla cualquiera. -conjeturó Loren.
-Ah, espera- dijo Ali, y rápidamente tecleó "Alicio". Pero el ordenador seguía pidiendo una contraseña.
-¿Alicio? ¿Y eso?
Ali bajó la cabeza.
- Así me llamaba mi padre; ya sabes,con el pelo tan corto parezco un chico.
-¡Qué tontería! - dijo Loren y resopló.
Ali frunció el ceño intentando pensar en algo, en alguna palabra clave.
-Ya lo tengo...- y rápidamente tecleó "tortuga". Esta vez sí, la carpeta se abrió. Ali miró a Loren de reojo y sólo añadió- Otro día te explico lo de la tortuga...
-Tú mandas...
Ante ellos había una completísima ficha de Loren: fecha de nacimiento, enfermedades infantiles, todas sus calificaciones desde primaria. Las observaciones de los profesores las semanas previas al lanzamiento: "Muy social. Atento a los detalles. Un lider nato. Bueno en ciencias aplicadas. Camina siempre sobre seguro, no va a tomar iniciactivas arriesgadas."
- Veamos los demás- sugirió él. Todas las fichas se abrían con la misma contraseña.
- Tomemos notas, creo que tenemos que hacer algo con esto- añadió Ali.
Al cabo de un rato, habían escrito en un papel una lista de las habilidades en las que sobresalían todos ellos y también algunas de sus limitaciones o defectos recopilados por los profesores. Leyeron:
Loren: Muy social. Atento a los detalles. Un lider nato. Bueno en ciencias aplicadas. Camina siempre sobre seguro, no va a tomar iniciativas arriesgadas
Ali: Muy buena organizadora, imaginativa y audaz. Tiene intuición científica, le falta confianza en sí misma.
Emma: Es un genio de la informática: pero tiene problemas para relacionarse, parece que se entiende mejor con las máquinas que con las personas.
Ro: Buenas calificaciones. Positiva y entusiasta. Muy buena en matemáticas y en ciencias abstractas.
Mai: Buenas notas, atenta, dispuesta. Jefa de las girl-scouts.
Jack: Excelente comunicador, muy bueno en lenguas e idiomas. También en física. Es un corredor de fondo, no se rinde. A veces tiene la cabeza a pájaros.
Fernando (Bicho): Es indisciplinado y difícil de tratar. Pero sabe salir de los apuros, es un buscavidas. A pesar de suspender la mayoría de las asignaturas, es sorprendentemente bueno en matemáticas.
Alex: Buenas calificaciones, muy inteligente. Perfeccionista hasta la obsesión. Muy creativo; extravagante y poco sociable.
- Bien- dijo finalmente Loren- Tú eres la organizadora, ¿no? ¿Qué hacemos con esto?
Ali pensó un momento, repasando los nombres
- Dividámoslos en parejas, y les asignamos una tarea- Y luego, en voz más baja- Así no se volverán locos, por lo menos.
- Vale.
- Tú con Emma.
- ¿La tigresa? Ah, no, ni hablar.
- Loren, tú eres el más sociable, y ya has visto que esta chica tiene un problema.
- Pues con Jack, "excelente comunicador" ¿recuerdas?
- No sé. Creo que habría que mezclar a los más científicos con los menos.
Loren se quedó pensativo unos momentos.
- Bueno, la tigresa se lleva bien con Mai, parece. Por cierto, ¿para qué la habrán mandado? "Jefa de las girl-scouts" ¿De qué va a servirnos eso? No veo que haya que encender ninguna hoguera por aquí...
Ali se encogió de hombros y se sonrió.
- Vale-dijo al cabo de unos segundos- Emma con Mai. Tú, entonces, con Alex.
Loren asintió. y terminó las parejas.
- El Bicho con Ro, se la ve muy simpática y seguro que se llevará bien con cualquiera, hasta con este freak. Y tú con Jack.
Estuvieron un rato discutiendo sobre las diferentes tareas y decidieron cuáles eran las prioritarias, para asignarlas a cada pareja. Al rato, volvieron a la sala de mandos, donde algunos habían empezado a curiosear y habían descubierto una enciclopedia digital: decenas de cd´s con información de todo tipo, tal como había dicho el hombre de la NASA.
Loren se sentó y los demás le imitaron rápidamente. Desde luego, pensó Ali, con Loren han acertado: la gente le sigue enseguida.
- Hemos empezado a ordenar las tareas, y hemos pensado quién podría empezar a llevarlas a cabo.
- ¿Y tenemos que obedeceros?- preguntó el Bicho.
Ali negó con la cabeza: ya habían hablado de eso Loren y ella.
-Esto es una propuesta- respondió- La discutimos: si nos parece bien a la mayoría, adelante. Si no, ya veremos lo que hacemos.
- ¿De acuerdo?- preguntó Loren. Nadie respondió, algunos asintieron- Vale. Hemos pensado que Jack y Ali empiecen a intentar comunicarse con la estación Nébula. Ro y el Bicho deben estudiar nuestra posición, a ver si de verdad estamos donde se supone que tenemos que estar. Mai y Emma estudiarán cómo pilotar la nave y Alex y yo, recopilaremos toda la información que vamos a necesitar saber allí, para ponernos al día.
Todos se quedaron en silencio, cada cuál mirando a la persona con la que le había tocado trabajar. Jack sonrió a Ali; Emma y Mai se alegraron; los demás, aunque se miraban con recelo, parecían dispuestos a seguir adelante.
- Bueno- concluyó Loren- empezaremos mañana.
Un par de horas después Ali aún no había conseguido dormirse. Oía a sus compañeras respirando en la placidez del sueño, y hacía rato que no llegaban murmullos de la habitación de los chicos. Sólo de sentirse en el vacío del espacio, con ese silencio que inundaba los estrechos compartimentos de la nave, Ali se acongojó. No podía quedarse allí, a oscuras.
Se levantó y salió al pasillo. Dejó atrás la habitación de los chicos, donde todos descansaban ya, y la sala de mandos. Entró a la cabina, pero no se sentó. Fue directamente a mirar por el ventanuco: la sensación de vacío aumentó, tanto que tuvo que agarrarse a uno de los salientes de la pared y apoyarse en el brazo del sillón de capitán para poder seguir mirando.
Se acordó de sus padres, de Beto, de Silvia. ¿Estarían bien todos? ¿Seguiría su casa en pie o estaría bajo el agua? Cinco años era mucho tiempo. La imagen de su dormitorio con sus posters manga en el fondo del mar la mareó. Sentía las mejillas ardiendo, y tardó un rato en darse cuenta de que estaba llorando. Entonces se dejó llevar, y sollozó con ganas: se había aguantado demasiado.
-Eh
La voz la sobresaltó. Se volvió: en la puerta estaba Jack, que la miró preocupado al verle la cara.
- Te vi pasar por delante de nuestro dormitorio...- explicó. Ali volvió a mirar por el ventanuco, sin dejar de llorar, aunque ahora sin hacer ruido. Los hombros le temblaban. Jack se acercó, se apoyó también en la pared cerca del ventanuco y se puso a contemplar el paisaje, sin mirarla ni una vez. Ali se fue tranquilizando. Finalmente se sentó en su sillón.
- ¿Qué es esto?- preguntó Jack.
Maldición, había encontrado la lista de cualidades y defectos de la tripulación que escribió con Loren; se les había olvidado tirarla.
- Espera... -dijo la chica- No deberías leerlo- Intentó quitársela, pero Jack fue más rápido.
- "Buena organizadora"- leyó, dirigiéndole una mirada burlona- O sea, que eres el perfecto capitán, Alicio.
-¡No me llames así!- exclamó ella, sin poder evitarlo. Esa palabra le recordó a Silvia, y a su padre. Sintió un pinchazo de dolor casi físico.
A Jack se le congeló la sonrisa. Frunció el ceño y dijo muy serio.
- No lo haré más. Prometo lo.
Ali se rió:
- Se dice "Lo prometo": guiri, que eres un guiri.
Jack, sonriente, asintió, y siguió leyendo la lista sin abrir la boca.
- En serio, Jack -volvió a decir Ali- Devuélvemelo.
-Vale- dijo él, entregándole la hoja- De todas formas, ya lo he terminado.
- ¡Mierda! No le digas nada a los demás ¿vale?
- Mmmm, de acuerdo. Aunque no sé si lo cumpliré, a veces se me va la pinza, ya sabes: tengo la cabeza a pájaros.
Ali le dio un empujón de broma; luego guardó la hoja en uno de los bolsillos con cremallera de la pernera de su uniforme, mientras Jack seguía hablando.
-Desde luego, a Alex lo han clavado: siempre tiene que ser el mejor en todo, tiene que sacar las mejores notas, conseguir a la mejor chica...
Ali levantó rápidamente la vista, justo para ver cómo Jack la miraba de reojo. La chica sintió las orejas rojas y volvió la cabeza hacia el ordenador. Ninguno de los dos dijo nada durante unos momentos. Al rato, cuando el silencio empezaba a hacerse incómodo, Jack se sentó en el sillón junto al suyo. Preguntó:
- ¿No hay música en ese cacharro?
Ali rebuscó entre los archivos: sí, había centenares de discos grabados dentro, de todas las épocas.
-Pon este - dijo él, señalando uno en la pantalla- Death Cab for Cutie. Son muy alegres, ya verás.
La chica le hizo caso y pronto comenzó a sonar una de sus canciones, New Year. Era, en verdad, alegre y a la chica le pareció, por un momento, que todo seguía igual que siempre, que todo estaba bien.
Cerró los ojos y, al rato, se quedó dormida. Cuando se despertó, al cabo de dos horas según el reloj del ordenador, tuvo que situarse: recordó donde estaba y todo lo que había pasado y respiró hondo. Hizo esfuerzos para no echarse a llorar otra vez, pero se le escaparon algunas lágrimas furiosas. Jack se había dormido con la cabeza apoyada en el brazo del sillón. Al sentir que la chica se movía, abrió los ojos.
- Deberíamos irnos a dormir- murmuró, en medio de un bostezo.
- Sí – respondió Ali. Pero continuó sentada, sin mirarle, contemplando fijamente la hilera de botones que había frente a ella. Se negaba a admitir que en esa nueva realidad podría tener cabida una rutina. No podían irse a dormir, y despertarse, como si nada hubiera pasado. En el fondo, pensaba que si se acostumbraba a su nueva vida, eso significaba que no había marcha atrás. Y eso no podía ser. Jack se levantó y, finalmente, ella tuvo que hacer lo mismo. De regreso al camastro, aún estuvo despierta mucho rato antes de dormir.
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